viernes, 16 de mayo de 2014

15 de mayo de 2014. Sigo buscando...

En una entrada anterior "En búsqueda de nuevos retos..." , andaba yo "dando el salto" y "disfrutando de esa ingravidez, sabiendo que es breve". Pues bien, un tiempo después ya he tocado al suelo. He llegado al otro lado. Estoy en el paro.

Unos lo llaman "el desierto", otros sin embargo dicen que ahí "hace mucho frío". Curioso. Yo diría que "ni frío ni calor". Es como estar en el limbo. No sufres lo malo de trabajar pero tampoco disfrutas de lo bueno que tiene.
Me siento cómodo e incómodo a la vez. Depende del día y del momento. Y aquellos que dicen que están tan a gusto, sólo puede ser por varios motivos:
1.- Todavía están "saltando".
2.- Tienen totalmente solucionada su vida.
3.- Mienten. No asumen su situación.  

Me doy cuenta cada día que pasa de que el símil del salto por encima de un "algo" (da igual qué, imaginad un precipicio, un río, una carretera,...) es mucho más acertado de lo que yo mismo pensaba antes.  


Imagen extraída de "giramondoana.blogspot.com"
Es un hecho que ese "algo" separa ambos lados, los aísla.

Sólo se puede pasar de un lado a otro saltando, con un salto largo.

El ritmo vida a un lado y a otro es muy diferente.

La comunicación entre ambos lados es complicada. Pero no sólo entre ambos lados, sino también entre individuos que están en mi mismo lado.

Es lógico que entre ambas orillas, la comunicación se dificulte. Existe, pero es más exigente. Hay que empeñarse. En ambas direcciones. Los de una se comunican con los de la otra SÓLO por dos motivos: Porque realmente quieren algo del otro, o por aprecio personal. Desaparecen las llamadas por compromiso, las relaciones absurdas, el "quedar bien". Y aunque te llevas sorpresas con algunos, se agradece.

Lo curioso viene ahora. La comunicación entre dos personas que están en paro no es mucho más fluida. Al menos cuando llevan poco tiempo. Aquí sí que he observado que el afán por aparentar está a la orden del día: Nadie está agobiado, ni preocupado. Todos tenemos muchas ofertas y opciones, o bien estamos "tomándonoslo con tranquilidad". O "nos estamos planteando emprender algún negocio porque nos apetece ser nuestros propios jefes". 
Yo estoy planteándome emprender por mi cuenta. Me veo capaz. Pero debo ser honesto, primero conmigo mismo. Si me llamasen para un puesto en una empresa que me atraiga (la empresa y el puesto) abandonaría mis ideas inmediatamente. 

Un alto porcentaje de los negocios que se emprenden hoy en día no surgen por vocación o por convicción, sino por necesidad. Porque no se ve otra salida. Y también es cierto que más del 90% de las "startups" fracasan. Sin embargo, emprender porque no hay otra opción también es una opción. Eso sí, hay que creer en uno mismo y en el proyecto, y ser consecuente con la decisión.

Hoy he leído lo siguiente:
"Hay 3 tipos de personas, los que hacen que las cosas pasen, los que ven las cosas pasar, y los que se preguntan ¿qué ha pasado? Si estás en el primer grupo encontrarás diversos motivos para hacer en tu vida los cambios necesarios en pos de alcanzar tus metas. Eres de los que mueven los hilos y diriges tu vida. Tus motivaciones son internas. Sin embargo, si eres de alguno de los otros dos tipos de personas, estarás esperando a que alguien mueva los hilos por ti, y a que las soluciones a tus problemas vengan de terceros."

Creo que merece la pena que antes de emprender nada me responda a mí mismo a cuál tipo pertenezco yo.

Y pienso que pasado un tiempo, no sé cuanto, todos nos quitamos la careta "a este lado de la carretera", y por fin nos veremos las caras. Eso, o saltamos de vuelta al otro lado.


El Aprendiz.