jueves, 4 de octubre de 2012

Edward Hopper en el Museo Thyssen.

Lo prometido es deuda.
Prometí que comentaría mi visita a la exposición de Edward Hopper y aquí estoy con mis reflexiones.

Antes, una anécdota. El pasado domingo salió por televisión un niño que era entrevistado en la puerta del museo el último de día de exposición. El niño había sido de los últimos en entrar, y contaba que mucha gente se había quedado sin poder verla, y que se sentía un privilegiado.
Yo me siento igual. Yo soy uno de los miles de privilegiados que hemos podido gozar con los cuadros de Hopper.

No puedo resistirme a mostraros un par de curiosidades.

Hopper y Pollock son los 2 pintores más representativos de la pintura norteamericana del siglo XX. Distintos, ¿eh? 

(sin embargo, ambos representan a un hombre y a una mujer)

Dicen que Hopper es muy "cinematográfico", no sé porqué será...
¿Es un grabado de Hopper o un Story Board de una película?
¿En qué se inspiró Hitchcock para "La ventana indiscreta"?  
¿Y para "Psicosis"?
Pues bien, fuimos a ver la exposición un viernes por la noche (turno de las 21:15). Esto hacía aún más especial la visita. Las salas estaban llenas. Menos mal que el aforo era limitado. La gente, guapísima, muy arreglada. Supongo que después irían a cenar o de fiesta. En resumen, la atmósfera perfecta. Muy cinematográfica (seguro que habéis visto esta escena en muchas películas) Todo lo que veríamos también lo sería.

Alguien dijo que cuando vas a Estados Unidos, si haces una foto en cualquier sitio, "te sale" un cuadro de Hopper. Es absolutamente cierto. A mí me ha pasado. Me sentí emocionado al ver cómo el punto de vista del autor es casi más fotográfico que pictórico. Encuadres, líneas de referencia, planos cortados, detalles,... un sin fin de puntos en común.



Sentí muy real la conexión Realidad-Fotografía-Pintura. Sin embargo, no me quiero confundir, esta conexión nada tiene que ver con pintar a partir de una fotografía, que es lo que hacemos los aprendices. Los "foto-cuadros" de Hopper (me gusta llamarlos así) no tratan de ser una copia del natural. Tienen lenguaje, cuentan cosas. Siempre hay algo más allá de lo que ves, se intuye...

Algo tienen en común casi todos los cuadros de Hopper: La soledad.
Nos muestran escenas sin personas, o con personas que están en soledad o que, a pesar de estar rodeadas de gente se encuentran solas. Hay mil ejemplos que ilustran esto, pero me gusta mucho éste, porque muestra muy bien esta idea (además de ser una maravilla de pintura):
"Soir-bleu"
Varios elementos "enmarcan" claramente la escena:
Unos farolillos de papel, por arriba.
La linea del horizonte, nuestro punto de vista, en el mismo centro del lienzo.
Y un mástil que probablemente sostiene una pérgola nos parte completamente el cuadro en dos:
A la izquierda, en penumbra, un hombre solo fumando. 
A la derecha, una pareja. No se hablan. 
En el centro, en la misma mesa, 3 personas. Y ese impresionante pierrot... solo, pensativo, ausente, BLANCO. 

Con respecto al punto de vista del , distinguiría dos grandes grupos según el lugar en el que se sitúa es espectador: 

1.- Vistas desde dentro (como un testigo más) En ellos, puedes participar del momento y casi alcanzas a sentir lo que los personajes sienten. Hay dos ejemplos claros, tan iguales y tan distintos:
Habitación de hotel

Sol de mañana

En ambos, mujeres solas (esto se repite mucho en su obra)
En ambos, la luz es casi cegadora.
En uno, de espaldas a la luz. En otro, totalmente de cara.

En ambos, la faz totalmente inexpresiva.
En uno, la cara en sombra, a oscuras. En otro casi se puede sentir el calor en la cara.

En ambos nos preguntamos: ¿Qué están mirando? 
En el primero, se ve que está ojeando un folleto. En el otro no sabemos qué hay al otro lado de la ventana.

En ambos, los blancos, los amarillos, los ocres.
A veces tan cálidos, a veces tan fríos...

¿Y qué me decís de "El rinconcito"? (no se llama así el cuadro, pero E. sabe porqué lo digo)
Costurera


2.- Vistas desde fuera (mirando lo que pasa, casi espiando) Alguien detrás de una ventana, una puerta. Es curioso. Ahí están, no se esconden, casi se diría que saben que les observamos... Ya he mostrado un par de ejemplos antes, pero ahí va otro, mi cuadro preferido. 


Este cuadro ya lo comenté en un anterior post, pero después de verlo al natural, tengo que decir que aún me gusta más. Ese juego de luces y sombras, dentro y fuera de la oficina.... ¡Cómo logra esa sensación de profundidad de la oficina!
Esa mujer... se supone que se acerca a la luz para leer el sobre... ¿o para que la veamos mejor? Con tres trazos en capaz de mostrarnos su peinado y su expresión indiferente.
Y todo el cuadro descansa sobre una linea horizontal (como tantos otros cuadros), el bordillo de la acera. Tan simple y tan contundente.

En fin, no sé que más contar, podría mostrar cada uno de los cuadros y escribir mil impresiones de cada uno de ellos.

... un bosque... una fábrica... una farola que ilumina algo...
... un grupo de gente... una vía del tren ...

Leí un artículo que contaba que la razón por la cual Hopper llegaba tanto a la gente era por su falta de estilo propio. Al mostrar las escenas tal cual son, conecta con aquel que mira el cuadro.
NO ESTOY DE ACUERDO. Creo que precisamente si algo tiene es estilo PROPIO. Se sabe al instante cuando un cuadro es de Hopper.


El aprendiz